En este artículo te mostraremos Cómo cambiar nuestra Mentalidad con unos sencillos consejos.
Imagina por un instante que eres el único pasajero de una diligencia. Estás cómodamente sentado en un banco de cuero en el interior de la cabina de ese vehículo tirado por caballos. Te diriges a Dios sabe dónde con total despreocupación mientras tu cuerpo se balancea sutilmente con el movimiento. Tienes la cabeza apoyada en la ventana y un agradable sueño empieza a embriagarte.
De pronto, te despierta el estridente relinchar de los caballos. La diligencia ha empezado a moverse y a acelerar violentamente. Frunces el ceño, algo va mal. Miras por la ventana y observas que el vehículo se ha salido del camino y, fuera de control, se dirige desbocado hacia un acantilado.
En una situación como esta tienes dos opciones:
Por un lado, seguir sentado en la cabina de tu diligencia y esperar a que ocurra lo que el destino haya deparado para ti.
Por otro lado, dar una patada a la puerta de la cabina, asomar tu cuerpo al exterior, observar que nadie sostiene las riendas de los caballos que tiran del vehículo y consciente del desenlace de la situación si no haces nada, dar un salto con valentía y determinación hasta el asiento del conductor, agarrar las riendas y frenar a los caballos desbocados, antes de caer por el acantilado.
Sólo la segunda opción te permite seguir con vida, ¿Cierto?
Esta analogía es perfectamente aplicable a lo que ocurre con nuestra mente. Nadie nos ha enseñado a utilizar adecuadamente la mente, a pensar con habilidad y a entrenarnos para disponer de una mentalidad que trabaje para nosotros y no contra nosotros. Vivimos la mayor parte del tiempo en automático, dejándonos llevar por la inercia. El 99% de nuestros pensamientos diarios son la repetición de los pensamientos que tuvimos ayer. Ni siquiera pensamos por nosotros mismos. Los Medios de Comunicación y su Agenda Setting determinan en qué debemos pensar, cuándo y cómo.
Hemos llegado a creer que no podemos manejar nuestros pensamientos, y que no podemos detener el flujo permanente de ideas y diálogo interno que embotan y saturan nuestra cabeza. Sin embargo, el tiempo pasa y esa inercia monocromática nos lleva inevitablemente al fracaso y la enfermedad. Estamos aposentados en una aparente zona de confort que en realidad es una zona de asfixia ya que es muy reducida y limitada. Y en ese espacio angosto tenemos que convivir, además, con nuestros miedos, desconfianzas y autoagresiones. Esa manera de funcionar nos lleva irremediablemente hacia el acantilado.
Una verdadera lástima cuando en realidad disponemos de una computadora de máximo rendimiento que bien utilizada podría llevarnos a destinos que ni en el mejor de nuestros sueños podríamos imaginar.
¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo utilizar y entrenar adecuadamente nuestra mente para disponer de una mentalidad inquebrantable y a prueba de balas?
De la teoría a la acción
El primer lugar es actuar de modo abrupto y dar una patada a la puerta de esa diligencia. Saber que inevitablemente vamos a tener que actuar de un modo distinto y exponernos a un nuevo paradigma que va a hacer temblar los cimientos de nuestra antigua y anacrónica manera de funcionar.
Robin Sharma explica en El Monje que vendió su Ferrari que la mente es como un jardín y que nuestro deber es cuidar amorosamente de ese espacio. Cada vez que nosotros permitimos que un pensamiento negativo, disfuncional o autodestructivo tome protagonismo en nuestra conciencia, estamos plantando malas hierbas, zarzas y cardos borriqueros en nuestro jardín.
Coloca un Guardián, un Ángel de la Guarda en la entrada de ese jardín; y sólo permite la entrada a pensamientos que te empujen apasionadamente hacia lo que verdaderamente quieres en tu vida.
Y recuerda que como dijo Francis Bacon “la lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso”. Si integras a diario estos hábitos aumentará tu capacidad de filtrar la información que viene del exterior. De este modo, podrás cuestionar tu propio modo de pensar y desarrollarás un elevado espíritu crítico.
Cuando identificas un pensamiento negativo; cuando verdaderamente tomas conciencia de un pensamiento que no aporta nada positivo, ya estás inhibiendo y anulando su efecto nocivo. Si prestas atención a tu manera de pensar, tu capacidad para filtrar esos pensamientos e ideas automáticas mejorará notablemente.
Hasta aquí nuestro artículo sobre «Cómo cambiar nuestra mentalidad» Espero que te haya gustado.
Te dejo con una breve reflexión: ¿Si los pensamientos se comiesen, los tuyos te nutren o te matan? ¡Déjanos un comentario en la parte inferior!
Nos vemos en el siguiente artículo. Te envío un abrazo enorme y todo mi apoyo en tu proyecto de vida.
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Gracias por estar ahí.



1 comentario en “¿Cómo cambiar nuestra Mentalidad?”
Algunos me matan….pero otros me curan y recuperan.
Preferiría que ni una cosa ni la otra y fuera más estable el tema.